
El clásico veraniego por excelencia nos trae hoy una auténtica delicia nacional. Mónica Cruz, la gran hermana de su gran hermana (hablamos de Penélope Cruz, para los desinformados), arrastrada por las olas de las playas ibicencas y dorándose -más aún- bajo el cálido sol balear. Estas fotos tienen todo lo que deben tener: buenas poses, buenos planos, un poquito por delante, otro por detrás... Son tan generosas que hasta sobran cosas. Como el señor lechoso, blandengue y requetemal tatuado que luce slip en alguna toma. ¡Que se lo lleven los de Greenpeace y lo cuiden en una reserva marina para animales marinos que estropean fotos! Y mientras, nosotros seguiremos admirando a Mónica. A solas.
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